dijous, 17 de maig de 2012

Praga 68

Poco después se despertó Teresa.(Los aviones rusos sobre-
volaban Praga y con ese ruido no se podía dormir).Su primer
pensamiento fue: ha vuelto por culpa de ella. Por su culpa
cambió su destino. Ahora no tendrá él que hacerse responsa-
ble de ella, ahora tiene ella que hacerse responsable de él.

Aquella responsabilidad le parecía superior a sus fuerzas.
Pero luego se acordó de que ayer, poco después de aparecer él
en la puerta de la casa, sonaron en una iglesia de Praga las seis
de la tarde. La primera vez que se vieron, ella terminaba de 
trabajar a las seis. Lo había visto sentado en el banco amarillo
y había oido sonar las campanas de la torre.
             No, no fue la supertición, fue su sentido de la belleza lo 
que la liberó de la angustia y la llenó de ganas de vivir. Los pàjaros
de la casualidad volvían a posarse en su hombro. Tenía lágrimas
en los ojos y estaba inmensamente feliz de oírle respirar a su lado.






















Text: La insoportable levedad del ser (Milan  Kundera)
Imatge: Invasión Praga 68 Josef Koudelka